qué es el mortero ignifugo y cuáles son sus usos

Qué es el mortero proyectado ignífugo y cuándo se usa

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Durante un incendio, cada minuto cuenta. Aunque materiales como el acero destacan por su resistencia, también pierden sus propiedades a medida que aumenta la temperatura. Para retrasar los efectos del fuego y ganar tiempo para la evacuación, muchos edificios incorporan sistemas de protección pasiva contra incendios. Uno de los más utilizados es el mortero proyectado ignífugo, que protege estructuras metálicas, forjados y otros elementos constructivos.

A lo largo de este artículo descubrirás cómo funciona, en qué situaciones se utiliza, qué ventajas ofrece frente a otros sistemas y qué aspectos conviene tener en cuenta antes de elegir una solución de protección.

Qué es el mortero proyectado ignífugo

En un incendio, las llamas no son el único problema. El calor puede hacer que una estructura pierda resistencia en pocos minutos, incluso antes de que el fuego llegue directamente a ella. Por eso existen sistemas que ayudan a retrasar este proceso.

El mortero proyectado forma parte de los sistemas de protección pasiva contra incendios. Su objetivo no es apagar el fuego, sino limitar sus efectos para que la estructura mantenga la resistencia durante más tiempo.

A diferencia de los sistemas activos, como los rociadores automáticos o los extintores, no necesita activarse para ofrecer protección. Se aplica sobre vigas, pilares, forjados y otros elementos constructivos, creando una capa que dificulta la transmisión del calor. Así, la estructura tarda más tiempo en alcanzar altas temperaturas.

Para conseguir ese aislamiento, este tipo de mortero suele fabricarse con una mezcla de yeso o cemento junto con materiales ligeros, como perlita o vermiculita.

Dónde se aplica el mortero proyectado ignífugo

El mortero proyectado ignífugo se utiliza en todo tipo de edificios donde la normativa exige aumentar la resistencia al fuego. Es una solución habitual tanto en obras nuevas como en proyectos de rehabilitación, especialmente cuando se busca proteger grandes superficies de forma rápida y con un coste competitivo.

Estructuras metálicas

Uno de los usos más habituales del mortero proyectado ignífugo es la protección de estructuras metálicas. Se aplica sobre perfiles de acero para ayudar a que mantengan su resistencia durante más tiempo en caso de incendio.

Es una solución muy utilizada en naves industriales, centros logísticos, aparcamientos, edificios de oficinas, hospitales y centros comerciales, donde la estructura metálica desempeña un papel fundamental.

Forjados y elementos de hormigón

Aunque el hormigón ofrece un buen comportamiento frente al fuego, algunos elementos como piezas prefabricadas o determinados tipos de forjado, entre ellos los forjados colaborantes, pueden necesitar una protección adicional para alcanzar la resistencia al fuego exigida por la normativa (EI 30, EI 60 o EI 120, entre otros).

En estas situaciones, el mortero proyectado ayuda a retrasar el calentamiento de la estructura sin necesidad de realizar modificaciones importantes.

Mortero proyectado ignífugo frente a pintura intumescente

Tanto el mortero proyectado ignífugo como la pintura intumescente sirven para proteger una estructura frente al fuego, pero cada sistema tiene características diferentes.

Mientras que el mortero proyectado protege mediante una capa aislante de mayor espesor, la pintura intumescente se aplica en capas mucho más finas y solo aumenta de volumen cuando se expone al calor.

Otra diferencia importante está en el acabado. El mortero deja una superficie con una textura más rugosa, mientras que la pintura permite conservar el aspecto original, ofreciendo un acabado más limpio y estético. Por ese motivo, es habitual en oficinas, edificios comerciales o espacios donde la estructura forma parte del diseño.

Mortero proyectado ignífugo frente a placas de protección pasiva

Las placas de protección pasiva son otra de las soluciones utilizadas para aumentar la resistencia al fuego de una estructura. Al igual que el mortero proyectado, ayudan a retrasar el calentamiento de los elementos, aunque su instalación y su acabado son diferentes.

El mortero se aplica directamente sobre la superficie mediante proyección, lo que facilita la protección de pilares, vigas y otras zonas con formas irregulares o de difícil acceso. En cambio, las placas se instalan mediante un sistema de fijación que recubre la estructura, por lo que suele requerir más tiempo.

La elección entre un sistema u otro dependerá de factores como el tipo de estructura, el acabado deseado, el nivel de resistencia al fuego exigido o las necesidades de cada proyecto.

Normativa y resistencia al fuego

Cuando se habla de protección pasiva contra incendios es habitual encontrar clasificaciones como EI 30, EI 60 o EI 120. Aunque puedan parecer códigos técnicos, indican el tiempo durante el que un elemento mantiene la protección frente al fuego.

La resistencia al fuego necesaria no es la misma en todos los edificios. Depende de factores como el uso del inmueble, su altura o la actividad que se desarrolla en él. Por ese motivo, la protección debe definirse de acuerdo con la normativa vigente. En España, estos requisitos están regulados principalmente por el Código Técnico de la Edificación (CTE) y, según el tipo de actividad, también pueden intervenir otras normativas de protección contra incendios.

Antes de aplicar un mortero proyectado ignífugo o cualquier otro sistema de protección pasiva, es importante determinar qué resistencia al fuego necesita la estructura. De esta forma, es posible elegir el sistema más adecuado y definir el espesor necesario para cumplir las exigencias del proyecto.

Si necesitas asesoramiento para definir la solución más adecuada para tu edificio, el equipo de PIC Protecciones puede estudiar tu caso y recomendar el sistema de protección pasiva contra incendios que mejor se adapte a tus necesidades. Puedes ponerte en contacto con nosotros y te ayudaremos a resolver cualquier duda.