materiales ignifugos

Tipos de materiales ignífugos en construcción

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Los materiales ignífugos son aquellos altamente resistentes al fuego. Tienen la capacidad de detener las llamas, por lo que se usan en edificios e instalaciones para ralentizar su propagación en caso de incendio. Estos aislantes están diseñados para proteger bienes y personas y pueden soportar altas temperaturas.

Las edificaciones que integran algún tipo de aislamiento ignífugo en su construcción ofrecen una mayor seguridad estructural. Eso se traduce en un mayor tiempo de respuesta si hay que evacuar el edificio en caso de emergencia. El uso de materiales ignífugos permite reducir daños y también ayuda a ahorrar energía.

 

¿Qué tipos de materiales ignífugos hay?

Los materiales ignífugos pueden clasificarse según varios criterios.

 

Materiales ignífugos según su origen

En primer lugar, distinguimos:

  • Naturales: Materiales ignífugos que han sido extraídos de la naturaleza. Se incluyen aquí la lana, la sílice, la arcilla o el asbesto, que ya no se utiliza al ser peligroso para la salud.
  • Sintéticos: Aquellos materiales creados mediante procesos industriales, incluidas fibras de aramida, polímeros avanzados y tejidos tratados con productos químicos.

 

Materiales ignífugos según su grado de protección

También podemos dividir los materiales ignífugos teniendo en cuenta su capacidad para resistir las llamas:

  • Resistentes al fuego: Pueden resistir altas temperaturas y detener el fuego durante un tiempo determinado. El concreto y los paneles de yeso se incluyen en esta categoría.
  • Protectores contra la ignición: Estos materiales ofrecen una protección adicional, pues evitan que las llamas se propaguen. Aunque son temporales, estos recubrimientos son eficaces. Un ejemplo común es la madera tratada.
  • No inflamables: Además de ser altamente resistentes al fuego, gracias a su naturaleza, no se inflaman, lo que los hace ideales en zonas de alto riesgo de incendio. La lana mineral es el material no inflamable más utilizado.

 

Morteros ignífugos

El mortero ignífugo es un material elaborado a base de yeso, áridos ligeros y ligantes hidráulicos, que mejoran su aplicación mecánica. Ofrece una alta trabajabilidad. Se amasa con agua y se aplica mediante proyección.

Gracias a su resistencia al fuego de hasta R-240, se utiliza como aislante térmico en estructuras de hormigón y de acero. Permite proteger los edificios de forma pasiva y evitar que los elementos portantes se deformen durante un incendio.

 

Lana de roca

La lana de roca es una de las lanas minerales más utilizadas para proteger edificios e instalaciones contra incendios. Además de su uso como aislamiento térmico, tanto frente al frío como al calor, sirve como aislante acústico.

Este elemento de protección pasiva se emplea tanto en construcción nueva como en rehabilitación de edificios. La lana de roca se usa en fachadas, tabiques y techos; cubiertas y tejados; instalaciones eléctricas y de refrigeración; hornos, calderas y chimeneas.

 

Placas de yeso laminado

Para aumentar la resistencia de las placas de yeso, la modalidad ignífuga incorpora otros materiales incombustibles, habitualmente fibras de vidrio. Eso no convierte los paneles de yeso en impenetrables, pero sí retrasa la propagación del fuego.

Este aislante se utiliza para proteger la estructura de los edificios, por lo que es habitual encontrarlo en zonas donde se requiere una alta resistencia al fuego, como falsos techos, tabiques y revestimientos de paredes.

 

Sellados cortafuegos

Llamamos sellados cortafuegos a aquellos sistemas ignífugos compuestos por espumas, almohadillas, masillas o ladrillos intumescentes, entre otros materiales. Su objetivo es evitar que tanto el fuego como el humo se propaguen en un incendio.

En construcción, se utilizan para obturar pasos y huecos, como tuberías o conductos de ventilación. Pueden aplicarse en muros y forjados para que ni llamas ni gases tóxicos pasen de un sector a otro del edificio.

 

Espuma ignífuga

Las espumas ignífugas son un material esencial para garantizar la seguridad frente a incendios.

La espuma de poliuretano ha sido modificada químicamente para mejorar su reactividad al calor. Incorpora aditivos ignífugos que liberan gases no inflamables para evitar que el oxígeno cercano a la llama reaccione.

Por otro lado, la espuma de silicato de calcio es un excelente aislante térmico gracias a su durabilidad y su resistencia a condiciones extremas, como altas temperaturas o una humedad elevada.

 

Pintura intumescente

Una de las mejores protecciones contra incendios es la pintura intumescente. El material se aplica a superficies, como estructuras metálicas y de madera, para reducir su inflamabilidad y, así, ralentizar la propagación de las llamas.

Con el calor del fuego, la pintura se expande y se transforma en una espuma carbonosa. Eso protege las estructuras del edificio y evita su corrosión. Además, una clara ventaja es que no añade peso a la estructura.

Los materiales ignífugos ofrecen muchas ventajas en el sector de la construcción. Permiten preservar la estructura de los edificios, ayudan a reducir daños y, lo más importante, protegen personas y bienes contra incendios. Si necesitas asesoramiento sobre el tipo de aislante ignífugo que necesita tu instalación, no dudes en contactar con el equipo de expertos de PIC Protecciones.