La clasificación REI de resistencia al fuego es un concepto clave en la seguridad contra incendios, pero también uno de los que más confusión genera. ¿Qué diferencia hay entre REI 60 y REI 120? ¿Por qué a veces aparece solo EI y otras REI completo?
Esta clasificación es de obligado cumplimiento en España a través del CTE DB SI (Código Técnico de la Edificación, Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio) y aparece en proyectos técnicos, fichas de producto y visitas de obra. En este artículo te explicamos qué significa cada letra y qué indica el número que las acompaña.
En qué se diferencian la resistencia al fuego y la reacción al fuego
Antes de profundizar en la clasificación REI conviene aclarar dos conceptos que se confunden con frecuencia.
Por un lado, la resistencia al fuego mide cuánto tiempo aguanta un elemento constructivo (una viga, un muro, un forjado) sin pasar, ni colapsar durante un incendio. No depende solo del material, sino de cómo está construido el conjunto y de si lleva productos de protección como pinturas intumescentes o morteros proyectados.
Por otro lado, la reacción al fuego indica cómo se comporta un material cuando se expone al fuego: si arde con facilidad, si produce mucho humo o si gotea. Es una propiedad del material en sí, no del elemento constructivo.
¿Qué significa la clasificación REI?
La clasificación REI es el sistema europeo, definido por la norma EN 13501-2, que mide la resistencia al fuego de los elementos constructivos. Cada letra indica una prestación diferente:
R – Capacidad portante
La estructura sigue soportando las cargas para las que fue diseñado sin colapsar. Se conoce como estabilidad al fuego y es la función clave en elementos estructurales como pilares, vigas o forjados.
E – Integridad frente a llamas y humos
El elemento no permite el paso de llamas ni gases calientes al lado opuesto del fuego. Es la característica más relevante en muros de compartimentación, cuya función es dividir el edificio en sectores para frenar la propagación del incendio.
I – Aislamiento térmico
La temperatura en la cara fría de la estructura no supera los 140 °C de media ni los 180 °C en ningún punto. Es especialmente exigida en forjados y muros que separan zonas con usos diferentes, como un aparcamiento y una vivienda, donde el calor no debe transmitirse al lado habitado.
Además de las letras, está el número, que indica cuántos minutos persiste el elemento antes de dejar de cumplir su función. Los valores posibles son: 15, 20, 30, 45, 60, 90, 120, 180 y 240 minutos.
Un elemento REI 60 aguanta 60 minutos manteniendo su estructura, sin dejar pasar el fuego y sin transmitir calor al otro lado. Un EI 120 hace lo mismo durante 120 minutos, pero al no tener la R, es para elementos que no aguantan cargas, como tabiques o puertas cortafuegos.
Por último, cada letra puede llevar un número distinto. Por ejemplo, un elemento R 120 / EI 60 soporta carga durante 120 minutos, pero solo impide el paso del fuego y del calor durante 60.
Qué nivel de resistencia al fuego exige la normativa en España
En España no existe un nivel estándar de resistencia al fuego que se aplique igual a todos los edificios. El nivel exigido depende de varios factores y viene regulado por el CTE DB SI (Código Técnico de la Edificación, Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio).
Los principales factores que determinan el nivel exigido por la normativa son:
- El uso del edificio. No se exige lo mismo en una vivienda que en un hospital, un aparcamiento o un edificio industrial.
- La altura de evacuación. A mayor altura, más difícil es evacuar y más tiempo necesitan los equipos de emergencia, por lo que la exigencia aumenta.
- La planta o zona. Los sótanos y plantas bajo rasante tienen exigencias más altas que las plantas sobre rasante, al ser más difíciles de evacuar.
- El tipo de elemento constructivo. No se exige lo mismo a un pilar que a un tabique de compartimentación.
Cómo se consigue la resistencia al fuego en una estructura metálica
El acero es un material que no arde, pero cuando se calienta, pierde resistencia. A partir de los 400°C empieza a debilitarse y en torno a los 550°C (la llamada temperatura crítica) puede deformarse o colapsar. Por eso, proteger la estructura metálica contra el fuego no consiste en evitar que arda, sino en retrasar el tiempo que tarda en alcanzar esa temperatura.
Los productos ignífugos más habituales para conseguirlo son:
Pintura intumescente
Es la opción más usada cuando la estructura está a la vista, ya que tiene un acabado similar a la pintura tradicional, sin alterar la estética. Cuando la temperatura sube a 200-300°C, la pintura forma una capa de espuma carbonosa que aísla el acero del calor, retrasando así su calentamiento.
Morteros ignífugos proyectados
Se aplican principalmente en aparcamientos y edificios industriales (naves, almacenes logísticos y centros de distribución). Es una solución económica y a la vez más robusta, ideal para grandes superficies. De hecho, es el producto que permite alcanzar clasificaciones más altas, llegando hasta R 240.
La resistencia al fuego de una estructura metálica o de un edificio no es un simple trámite administrativo, es lo que marca la diferencia en una emergencia real. Si tienes dudas sobre qué nivel de protección necesita tu proyecto o qué producto es el más adecuado, escríbenos. En Pic Protecciones llevamos años ayudando a arquitectos, constructores y promotores a encontrar la solución correcta para cada caso.